jueves, 7 de mayo de 2015

Vida vs apatía.

Ya me cansé… pero de tener miedo. Estoy harta de enterarme cada vez de más tragedias que azotan mi país.

¿Cómo se pueden destruir los sueños de jóvenes así? ¿Por qué les temen tanto? ¿Qué les da miedo que descubran?

¿Será porque ellos aún no están llenos del miedo que a los más viejos nos embarga?


Ya no quiero llorar más, no quiero temer más. No quiero tener que manifestarme más para expresar mi enorme descontento, arriesgándome a una detención arbitraria.

Cuando era pequeña me emocionaba tanto ver mi bandera, y salí de mi pequeña comunidad, decidida a hacer algo bueno por mi país y por mi gente. Salí con ansias de comerme al mundo, y con un deseo infinito de conocer y aprender muchas cosas para poder ayudar a mis padres y a mi pueblo. Hoy, después de algunos años de haber emigrado de ahí, he cambiado por completo, todo ese optimismo que mi espíritu de niña tenía, se ha esfumado. Lo único que tengo es rabia y descontento, pero sobre todo, impotencia.

 Me siento como una mexicana pequeñita, que no puede hacer nada por salvar las vidas de los demás, que lo único que hace es llorar cada vez que se entera de estas desgracias. Esa emoción que sentía al ver el lábaro patrio, se ha transformado en dolor y descontento.

Siento mucho coraje, porque soy estudiante, porque soy mexicana, pero sobre todo, porque soy humana, y por eso mismo, no puedo entender qué tipo de personalidad macabra puede idear masacres como la reciente de los normalistas, como en Acteal, como en el Charco, como en Atenco, como en el 68. ¡NO LO ENTIENDO! Y no lo entiendo porque a pesar de toda esta rabia que siento, ¡no podría actuar como esos asesinos! ¡No! Eso sería darle la razón a Hobbes cuando habla de la maldad natural del ser humano y honestamente no comparto su pensamiento.

Y me sigo enojando por la indiferencia, por la apatía. Porque veo que esa indiferencia ni siquiera es por miedo, sino que es simple y llana desvergüenza, es el desinterés absoluto por el otro. De otra forma no me puedo explicar la aversión de muchos por estos temas.

Es por eso que a quienes estos temas causan tanto desagrado les cuestiono: ¿por qué les molesta hablar de crímenes como éstos? ¿Incomoda sus “buenas conciencias”? ¿Es mejor hablar de los zapatos de última temporada o de los chismes de la farándula? ¿Eso es más cómodo? ¿Tienen miedo de perder esos bondadosos sueldos que les hacen olvidar su humanidad? ¿Es que creen que ustedes y sus hijos son los únicos que merecen habitar felizmente la tierra? ¿Pues no que Aristóteles dijo que el hombre es un político por naturaleza? ¿Cómo ser político sin humanos? ¿Prefieren recluirse en sus castillos de oro viendo sus pertenencias? ¿Ése es el objetivo de un ser humano? ¿La acumulación de bonanzas económicas? Bajo esa lógica, ¿cómo acumular sin quitarle al otro o dañar a la naturaleza? ¿Hasta dónde? ¿Cuántos muertos más necesitan? ¿Hasta cuándo vamos todos a abrir los ojos?

¡Basta!