martes, 19 de diciembre de 2017

¿Cuál es la importancia de pensar desde Nuestra América?



El pensamiento no debe restringirse una latitud o cultura, el ser humano, por naturaleza, está inclinado a la observación de su entorno y a la posibilidad de entenderlo y cuestionarlo. De esta manera surgen las posibles explicaciones de su existencia.
Desafortunadamente, la filosofía es concebida como el producto de un pensamiento escolástico, europeo y dominante. Sin embargo, no puede y no debe reducirse a algo tan drástico. El pensamiento dominante, occidental y hegemónico, se ha ostentado como el poseedor de la verdad, de la civilización.
Pero , ¿las verdades son posibles? Si recurrimos también al pensamiento griego, podemos observar que existían unos pensadores denominados escépticos, para quienes las verdades eran simple y sencillamente una apreciación de los fenómenos a través de los sentidos, pero que podrían diferir entre varios espectadores, pues la apreciación del fenómeno dependía de variadas circunstancias.
Bajo esos términos, cabe cuestionar el pensamiento de Hegel respecto a que Europa era la culminación del pensamiento occidental. Es cierto, es el pensamiento dominante, pero no el único. Porque la civilización tampoco es una sola, existen muchas maneras de ver el mundo, muchas concepciones de la realidad y formas de vida distintas del pensamiento que actualmente domina y que justifica un sistema depredatorio en todos los aspectos. El pensamiento filosófico dominante, lejos de cuestionar el sistema actual busca nuevas estrategias de inclusión para legitimar el modo de producción actual, el sistema capitalista. Al respecto, en su libro Filosofía Andina, Josef Estermann, realiza una crítica contundente al pensamiento posmoderno. En él cuestiona la idea del multiculturalismo como una falsa inclusión del pensamiento diverso.
La globalización neoliberal es un proyecto super-cultural, y, en el fondo, también lo es la postmodernidad. […] La super-culturalidad siempre es hegemónica y expansiva, porque se auto-concibe como jerárquicamente superior a las demás culturas; tiende a la ‘totalidad’ y al totalitarismo. […] El reconocimiento de la ‘otra’ y del ‘otro’ (y de la alteridad cultural) sólo es un reconocimiento entre desiguales: la relación hegeliana entre ‘amo y esclavo', La supremacía cultural occidental vive (dialécticamente) de su reconocimiento por las culturas ‘inferiores’; la alienación cultural (y filosófica) del ser humano no-occidental es la otra cara de la medalla de la su- per-culturalidad occidental. [1]
Durante mucho tiempo, se reprochó  a la región Latinoamericana ser únicamente un mal remedo del pensamiento europeo. Sin embargo, si bien es cierto, nuestra región no puede emanciparse completamente ese pensamiento, sí ha caído en la cuenta que no solamente se compone de él. El pensamiento latinoamericano tiene trazas de pensamiento de los grupos indígenas, de sus cosmovisiones, tiene concepciones que derivan del pensamiento europeo, pero ha retomado este pensamiento para situarse desde un contexto regional, es decir, retoma todo pensamiento que le es útil para poder explicar la realidad de América Latina. No se puede recurrir a purismos respecto al pensamiento de la región, pues no sólo está hecho de las concepciones de los pueblos de Abya Yala, sino que es una amalgama de concepciones que permiten cuestionar la coyuntura de la región. Los pensadores latinoamericanos han recurrido sí al pensamiento de Marx, de Gramsci, de Hegel y demás, pero siempre retomando y adaptando algunas de sus ideas a lo que sucede en la región.
Los sectores dominantes, han impuesto también sus formas de pensamiento, destacando en todo momento el papel de los intelectuales en estos menesteres, así se han conformado bloques históricos en términos de Gramsci:
Un sistema social está integrado sólo cuando se construye un sistema hegemónico bajo la dirección de una clase fundamental que confía su gestión a los intelectuales: en este caso se ha logrado un bloque histórico. El estudio de este concepto no puede entonces estar separado del estudio de la hegemonía, del bloque intelectual. […]Sólo una concepción así del bloque histórico  permite captar, en la realidad social, una unidad orgánica de la estructura y superestructura. [2]
La importancia de desafiar ese tipo de hegemonía de pensamiento implica también desafiar toda una estructura de imposición ideológica. Implica tratar de colocar pensamientos diversos de naturaleza distinta a la lógica de un pensamiento justificante de un sistema opresor y depredatorio de la humanidad y la naturaleza.
La filosofía es la piedra angular de la ideología; el problema fundamental de toda filosofía que se ha traducido en movimiento cultural, en "creencia" es "conservar la unidad ideológica de todo el bloque social, que precisamente es cimentado y unificado por esta ideología"[3]
 Ahora bien, la región llamada por Martí Nuestra América, juega un papel vital en la conformación del mapa mundial, no como sector dominante, sino como lugar estratégico en el abastecimiento de recursos para las naciones y transnacionales más ricas. En ese contexto, el discurso de inclusión de los pensamientos diversos, se traduce en una pretendida legitimación del discurso dominante, no en la auténtica inclusión de los pensamientos divergentes, pues la globalización del sistema económico, implica también la globalización del pensamiento y la pretensión de universalidad del discurso dominante.
La región latinoamericana, en consonancia con otras regiones del mundo, se encuentra amenazada por la voracidad del sistema capitalista neoliberal, en ese contexto, la única manera de desafiar ese peligro es creando formas de pensar divergentes, que cuestionen la hegemonía de ese pensamiento, y que a la larga lleven a impedir el saqueo y la dominación de nuestra región.
Es vital entonces, repensar nuestra posición como parte del ansia de unos cuantos dueños de grandes capitales que ven nuestra región como un potencial de aumento de sus riquezas, es vital presentar alternativas de concepciones del mundo y de las verdades impuestas. Es importante plantear otras alternativas, y difundirlas, la homologación y universalización de pensamientos y concepciones únicamente nos llevarán a un triste destino, el deterioro de nuestra especie y nuestro planeta. Planteemos entonces otros pensamientos, que desafíen la hegemonía de la pretendida verdad de nuestra existencia. La vida del hombre no se reduce a la acumulación de riquezas, el ser humano es mucho más que eso, su capacidad de pensamiento y de reflexión no es un adorno.



[1] Stermann Josef, Filosofía Andina, Quito, Abya Yala, 1998, p. 44-45
[2] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque histórico, María Braun (trad.) 4a. ed., México, D.F, Siglo XXI editores, 1977. p. 10
[3] Gramsci, Antonio, El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Buenos Aires, Nueva visión, 1971 p. 12 

domingo, 9 de julio de 2017

MAISTRITO DE PUEBLO



Por ABRAHAM RIVERA SÁNCHEZ


Que ya te dije que no

Y tus caprichos no acepto,

Aunque me dejes de hablar,

Aunque te sientas molesto,

Aunque me cuelgues la cara,

Y aunque me hagas sentimientos,

No he de darte permiso...

Antes te saco cuero.

Tanto dinero he gastado,

Tanto celo, tanto empeño...

La primaria, la secundaria,

Prepa y curso propedéutico,

tanta hablada de tu parte

Con todos tus compañeros

Diciendo...que tu serías

Un profesionista bueno,

Que ibas pa’ licenciado,

O que sino serías... médico,

Contador, militar, cura,

Político o ingeniero.

Y hoy que estás como chiflado,

O loco te estás volviendo,

Me sales de babosote

Con la idea de ser maestro...

Tanto dinero gastado,

Tanto afán y tanto empeño,

Tantas felicitaciones

De amigos y compañeros...

Para que hoy... ¡con gran cinismo!

Tú me digas... "ya no quiero

Llegar a ser burgués cursi,

Sino preciado maestro".

¿Qué no te va a dar vergüenza

de rebajarte tan feo?

¿Qué no vas a sonrojarte

de bajar a tal empleo?

¿Maistrito? ¡Qué gran cosa!

¡Qué dignidad! ¡Qué talento!

¡Qué porvenir! ¡Qué importancia!

¡Qué prestigio! ¡Qué abolengo!

Maistrito de escuela... un torpe que nada sabe de cierto,

Haragán, irresponsable,

Vago, pobre... un majadero.

Maistrito... sólo un Don nadie,

Un vulgar vago del pueblo,

Que va a organizar plantones,

Marchas, huelgas y jaleos.

Un flojo que sólo quiere

Ganar dinero y dinero

Sin importarle los niños,

Ni sentir el magisterio,

Que no venera la patria,

hombre ruin politiquero,

pues para él sólo es valioso

pasarla de mitotero.

Explíqueme... licenciado,

Dígame usted... ingeniero,

¿Qué va a enseñarle a los niños?

¿Cómo va a orientar al pueblo?

¿Cómo va a exponer su clase

a los niños de primero?

Si usted no sabe contar,

Ni jugar, ni está contento,

Ni sabe del trato amable,

Y menos contar un cuento,

Y sólo sabe vestirse

Más o menos... de cirquero.

Muy sabiondo el hombrecito,

¡Que ni quebrados ni enteros,

decimales ni nada

sabe el señor embustero!

Así que... ¡ya dije que no!

¡Y no me siga moliendo...!

Qué normal ni que normal...

¡No quiero que seas maestro!

Antes te llevo al ejido

Pa’ que seas jornalero,

Pa’ que el sol te dé en el lomo,

Y te pongas fuerte y prieto.


Así me dijo mi padre,

Y yo que mucho lo quiero,

Bajé la frente y salí

Diciéndole... "Estoy de acuerdo,

Yo seré lo que usted diga,

En verdad... se lo prometo,

pero ya no esté enojado,

pues le hace daño... y me apeno."

Salí a la calle, vagué

Por las calles y los huertos,

Por al jardín, la placita,

Por la iglesia y el colegio...

Miré a los peones cansados,

Sudorosos, sin aliento,

Poniendo sobre un papel

Sólo la huella del dedo,

Vi a las mujeres descalzas

Cargando leña del cerro,

Vi a los niños, muchos niños

Jugar en los basureros.

Recogí desesperado

A esa gente de mi pueblo,

A esa gente sin fortuna

Sin redención, sin consuelo,

Los metí en mi corazón,

En mi entraña, en mi cerebro,

Les di patria en mi conciencia

Y me confundí con ellos.

Allí frente aquellos niños

Frente a esos enfermos,

Pensé que eran angelitos

despreciados por el cielo.

Miré que no tenían alas,

Los mire casi sin cuerpo,

Ángeles sin un hogar,

Sin Dios y sin consuelo.

Y pensé... "si me aferrara

a ser licenciado o médico

contador, conferencista,

sacerdote o ingeniero,

¿Cómo podría despertar

la conciencia de mi pueblo?

¿Qué les favorecería

que yo lograra alto empleo

si ni justicia, ni amor,

ni palabras de consuelo

podría darles y ofrecerles

para calmar su tormento?"

Entonces volví a mi hogar,

Todo lo tenia resuelto,

Llamé a mi padre y le dije:

"Yo a usted mucho lo respeto...

Comprendo sus sacrificios,

Sé de sus ansias y sus sueños,

Pero hoy... quiero que me escuhe

Por favor, sólo un... sólo un momento:

Si quiere que sea feliz

Y desea que sirva al pueblo,

Si quiere que colabore

Para mejorar a México,

Si usted quiere que mi vida

la dedique a lo que quiero,

luchando por la igualdad,

por la ciencia y el progreso...

deje que yo tenga

la profesión con que sueño,

deje que yo sea feliz

con mis niños sin colegio.

Deje que mi vocación

Se torne clase y recreo,

Que sea lección de cariño,

Que sea canto, que sea verso,

Que pueda yo ser lucero

Con la luz del alfabeto,

Que pueda ser manantial,

Que sacie la sed del pueblo.

Déjeme sufrir... luchar,

Déjeme vivir con ellos,

Para lograr educarlos,

Para construir un colegio,

Déjeme... que luche...

Deme permiso, le ruego,

Para sembrar esperanzas,

Para apuntalar anhelos,

Deje que forme una escuela,

Escuela a los cuatro vientos,

Escuela de libertades

Donde haya luz y contento.

Deme permiso papá...

Que sea un maistrito de pueblo,

Que marque programas justos,

Que trace caminos nuevos,

Deje que siembre la mies

Deje que se propicie el vuelo

De esa águila que parece

No tener alas ni aliento.

Deje que escuche mi voz

El militar, el gobierno,

El sacerdote, el artista,

El paria y el jornalero.

Si ya mi hermano es doctor,

y el mayor ya es arquitecto

¿por qué no me permite usted

que yo me torne maestro;

si ellos en su ingratitud,

ya han formado un mundo nuevo,

de explotación, de egoísmo,

de lujos y de dinero?

Si de usted se han olvidado,

Si ya no vienen al pueblo,

Y en su situación burguesa

Gratitud y amor han muerto

Si ellos saben que aquí, en casa

Hay pobreza y hay apremios,

Porque ni por caridad,

Lo atienden cuando está enfermo..."


Mi padre quedó pensando,

Silencio guardó un momento,

Luego... me abrazó y me dijo.

"Sí, muchacho... te comprendo

Vete a luchar, hijo mío.

Yo esperaré tu regreso,

Sabiendo que traerás cosas

Logradas con Fe y Empeño.

Cuando vuelvas, hijo mío

Vamos a estar muy contentos,

Y se llenará la casa,

Con tu amor y tus pequeños,

Si aquí no me encuentras ya,

Sé que tendrás el consuelo

De regresar a tu pueblo,

Yo sé que vendrás a verme,

Y querrás con toda tu alma,

Enseñarme el alfabeto.

Mas si aquí no me encontraras,

Ve a buscarme al campo santo,

Y allí solitos los dos

Envueltos en el silencio,

Me dirás de tus afanes,

De tus luchas y proyectos,

De tus sencillas tareas

De tu honor y de tus éxitos.

No me traigas flores, hijo,

Yo sé que no las merezco,

Ni cruz, ni ceras, ni nada,

Sólo quiero tu recuerdo.

Anda, hijo mío... vete, vete ya,

México espera tu esfuerzo,

Te espera el hombre ignorante

Y los niños macilentos,

Yo aquí me quedo esperando

Con orgullo verdadero,

Porque sé que cumplirás

Ser prestigiado maestro.

Anda hijo mío... vete ya,

Que si de momento muero,

Con orgullo gritaré:

MI HIJO....

¡ES MAISTRITO DE PUEBLO!

martes, 27 de junio de 2017

EL ÉXITO IDEOLÓGICO NEOLIBERAL

Para hablar sobre neoliberalismo, me parece interesante este título que he retomado de un apartado de Jaime Osorio[1], pues efectivamente, la implantación y subsistencia del proyecto neoliberal hubiera sido prácticamente imposible sin el éxito de una ideología que lo legitimara. Lo anterior, en virtud de que sabemos que la eficacia de una doctrina reside principalmente en el nivel de consentimiento o aceptación que pueda obtener de sus destinatarios, es decir, de la construcción de un sentido común, en términos de Gramsci.[2]
Ya Valenzuela nos habla de las dimensiones de la doctrina neoliberal, de las cuales considero importante retomar la primera, pues se refiere a la dimensión filosófica o ideológica, la cual, en el caso del neoliberalismo como ideología dominante, protege entonces los intereses de la clase dirigente y con esa finalidad, se vale de un conjunto de proposiciones, de las cuales, el autor retoma las siguientes:
a) una economía capitalista asegura el pleno empleo de los recursos, tanto de la fuerza de trabajo como de los medios de producción; b) los recursos se emplean del modo más eficiente y, por ende, se maximiza el producto y el crecimiento; c) la distribución del ingreso entre capitalistas y asalariados no hace sino retribuir a cada grupo social (y a cada individuo) de acuerdo a su contribución al producto. Es decir, no existe la explotación y los intereses económicos de capitalistas y asalariados son solidarios y convergentes; d) asimismo, sostiene que el sistema, abandonado a su propia suerte, es espontáneamente estable amén de eficiente. Más aún, en este contexto se señala que la eventual intervención estatal es fuente de ineficiencia e inestabilidad; e) en este contexto, también se señala que todo intervencionismo o regulación de las relaciones económicas con el exterior genera ineficiencias en la asignación de recursos y las consiguientes “pérdidas de bienestar”. Por lo mismo, se aboga firmemente por el libre comercio y la plena libertad de movimiento de los capitales.[3]
Ahora bien, cabe señalar aquí que, para que una ideología o forma de pensamiento  sea dominante, tiene que presentarse de manera que sea sugerente para nuestras intuiciones, instintos, valores y deseos, y si esto es posible, el aparato conceptual de dicha ideología se adhiere de tal forma al sentido común, que se convierte en una verdad incuestionable.
En la Reunión de los principales teóricos neoliberales en 1947 en Mont Pelerin, Hayek el convocante, además de otros ideólogos, entre los que se encontraban Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwing Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga, se reunieron con el propósito de combatir el Keynesianismo y el solidarismo, preparando las bases para un modelo sustituto, uno que promoviera la libertad de mercado y por tanto,  la nula intervención estatal, para ello apelaron a la desigualdad como valor positivo.
El momento oportuno para implantar la ideología neoliberal surgió con la crisis del modelo económico de la posguerra, cuando el mundo se encontraba en plena recesión económica, fue entonces que los neoliberales culparon de la crisis al poder los sindicatos y al movimiento obrero. Aquí considero que debemos retomar la idea de la construcción del sentido común; pues éste se elabora a partir de prácticas asentadas en el tiempo de socialización cultural, a menudo hondamente enraizadas en tradiciones regionales o nacionales. Entonces, ¿cómo se apeló a la construcción de un sentido común afín al neoliberalismo? Pues bien, Harvey nos aclara que en el caso de EU, la palabra libertad forma parte del sentido común de la población, y por ello, los neoliberales mañosamente apelaron a ese término.
Los valores centrales de la civilización están en peligro. Sobre grandes extensiones de la superficie del planeta las condiciones esenciales de dignidad y de la libertad humana ya han desaparecido. En otras están bajo constante amenaza ante el desarrollo de las tendencias políticas actuales. La posición de los individuos y los grupos de adscripción voluntaria se ve progresivamente socavada por extensiones de poder arbitrario. Hasta la más preciada posesión del hombre occidental, su libertad de pensamiento y de expresión está amenazada por el despliegue  de credos que reclamando el privilegio de la tolerancia cuando están en situación de minoría, procuran solamente establecer una posición de poder desde la cual suprimir y obliterar todas las perspectivas que no sean la suya.[4]
También se apeló a la idea de que el desastre era inminente y que el neoliberalismo era la única alternativa. Posteriormente, para generar el consentimiento para implantar el modelo neoliberal se apeló además a diversos medios de comunicación, a las corporaciones, a las universidades, asociaciones diversas, a think thanks, etc. y a través de ellos, se atribuyó al modelo neoliberal como la alternativa para la libertad, después estos sectores evolucionaron a partidos políticos afines a esa ideología, y terminaron por asumir los poderes estatales.[5]
En este punto considero importante profundizar sobre el papel de los medios de comunicación en estos menesteres, el cual  es fundamental, Osorio nos advierte ya sobre el papel de éstos como nuevas formas de dominación. Al respecto, cabe retomar el rol de la televisión como medio de manipulación de masas y de difusión de proyectos[6], en este caso, del modelo neoliberal; Internet también ha sido usado para la manipulación, - si bien al principio de la implantación del modelo neoliberal, su importancia no rebasaba a la de la televisión, actualmente sí juega un papel fundamental, sobre todo de desinformación y polarización de criterios-. Las universidades, también destacan, pues en ellas, en muchos casos, hablar de la colectividad o de teóricos como Marx está visto como algo anacrónico y fuera de lugar; así, estas instituciones también se convierten en difusoras y protectoras de un pensamiento afín al modelo neoliberal.
Pero, considero que algo fundamental para el éxito de la ideología del neoliberalismo es el predominio y la difusión de prácticas como el fomento del individualismo, la capacidad de consumo como status social, y la libertad…de mercado, algo que también ya se ha convertido en parte del sentido común. Con éstos y otros medios, la ideología neoliberal logró obtener su hegemonía, y por tanto, la implantación de sus políticas económicas.
La doctrina neoliberal fue implantada por sus teóricos como medida para contrarrestar la crisis económica del modelo Keynesiano, y su meta fue reducir los niveles inflacionarios, algo que si bien consiguió durante la primera década, no fue así en los años siguientes; no obstante, sí impactó fuertemente los sectores sociales, como el trabajo, la salud y la educación, además de que evidenció enormes niveles de desigualdad con su aplicación. Ante esto, podría esperarse el fin de tan nefasta doctrina, sin embargo, esto no sucedió, algo que Anderson nos explica de manera muy puntual,
¿Cómo explicar este segundo aliento en el mundo capitalista avanzado? Una de sus razones fundamentales fue claramente la victoria del neoliberalismo en otra área del mundo, o sea, la caída del comunismo en Europa oriental y en la Unión Soviética, del 89 a 91, exactamente en el momento en que los límites del neoliberalismo en el propio Occidente se tornaban cada vez más obvios. [7]
Y coincidimos con este autor en este punto, pues con la caída de un modelo como el del régimen Soviético, el neoliberalismo pudo ostentarse tranquilamente  como la única opción posible, además de que siguió valiéndose de la manipulación ideológica para conseguir su estadía a mayor escala planetaria.
Aquí debemos señalar el papel importantísimo que jugó el Estado en el modelo neoliberal, pues a diferencia del modelo Keynesiano donde tenía un papel más activo en la regulación del mercado, en el modelo actual se ve relegado y sometido a los mandamientos de los grandes capitales, por lo cual, su papel como intermediario -si es que alguna vez lo tuvo- entre los diversos sectores sociales y los grandes capitales se ve prácticamente anulado. Al respecto Osorio nos explica,
El estado es en esencia una condensación de relaciones de poder y dominio de clase, que adquiere la forma institucional de un aparato que cumple diversas funciones de acuerdo con las necesidades e intereses de la clase dominante. (…) La forma y las funciones de ese Estado  son acordes en lo fundamental con los requerimientos de reproducción de capital en espacios y territorios específicos (…)
Es decir, siguiendo esta concepción, podemos deducir que los beneficios del estado keynesiano dejaron de ser útiles a la clase dominante, y por tanto, determinó evolucionar a un estado más benefactor a sus intereses de clase, el modelo neoliberal.
Sin embargo, a pesar de que el predominio de esta ideología parezca inevitable, es preciso señalar también, que su hegemonía se ve constantemente enfrentada por la resistencia de los sectores más desfavorecidos por este modelo depredador, muchos de los cuales, a pesar de todas las formas de dominación a las que se ven sometidos,  logran encumbrar débiles propuestas de rechazo a las políticas de libre mercado. Un ejemplo de estas resistencias son las de los pueblos originarios, quienes han visto únicamente el despojo constante de sus territorios y bienes naturales a pesar de que también han visto incorporadas algunas de sus demandas en importantes reformas constitucionales. En consonancia, cabe señalar que existen también posturas políticas gubernamentales que se autonombran como posneoliberales, pero que en la práctica, difícilmente abandonan los postulados del neoliberalismo, y por ello, hay autores que ven estas posturas únicamente como un nuevo medio de consolidación del capitalismo[8], el cual se vale de nuevas estrategias para conseguir la legitimación y aprobación de un modelo que busca la perpetuidad de la explotación y la desigualdad.
Aquí considero oportuno citar el caso particular de América Latina, pues es una zona que ha sufrido y continúa sufriendo la implantación del modelo neoliberal, donde para combatir las demandas sociales o las resistencias que se oponen al modelo, los sectores dominantes camuflan nuevas formas de dominación, bajo el pretexto de incluir las demandas de los sectores descontentos, hacen emerger nuevas formas de gobiernos, quienes lejos de abandonar los postulados del libre mercado, al legitimarse extinguen las demandas sociales y las incorporan a su discurso político. Los sectores afectados, al sentir incorporadas sus demandas abandonan o apaciguan las luchas que les dieron origen, sin embargo, con el paso del tiempo se dan cuenta que sus demandas o las legislaciones que lograron obtener no son efectivas ni aplicables a sus situaciones particulares, y no necesariamente porque las leyes no estén vigentes, sino porque éstas chocan con los postulados del libre mercado. Algunos ejemplos de este tipo de prácticas podemos encontrarlos con los gobiernos que se autodenominan progresistas, como Ecuador, Bolivia y Venezuela. Es por ello que existen teóricos que denuncian el contenido de sus textos constitucionales, pues afirman que ellos
(…) protegen y fomentan mediante un lenguaje de connotación el intercambio mercantil, la venta de fuerza de trabajo, la expropiación continuada de los medios de producción, y la centralización de la producción jurídica y de la sanción coactiva, todas ellas encubiertas por un lenguaje denotativo dirigido a la manipulación y con fuerte carga emotiva tales como ‘democratización’ o ‘plurinacionalidad’, ‘buen vivir’, o ‘derechos de la naturaleza’.[9]
Nuestra región, al ser uno de los territorios más diversos en cuanto a bienes naturales, es por ello también, un territorio en disputa entre los grandes capitales y las comunidades locales. El modelo neoliberal como fase vigente del capitalismo juega un papel vital en este aspecto, pues al no existir trabas para el ingreso de capitales extranjeros éstos irrumpen libremente a las fuentes de energéticos y demás bienes naturales del continente. El Estado se limita entonces a otorgar concesiones a empresas privadas y a brindarles seguridad para evitar cualquier obstrucción a la depredación de recursos. Ahora bien, desde la doctrina Monroe, es sabido el particular interés que tiene EU en el territorio de América Latina, no obstante, debemos considerar que no es el único país interesado, pues también es cierto que los capitales no siempre tienen nacionalidad; entonces pueden entrar diversas compañías transnacionales, las cuales pueden estar respaldadas por activos financieros de diversas nacionalidades. La usanza actual es que los grandes dueños del capital no posean empresas en su totalidad, sino acciones en ellas.
Ante esto, ¿de qué manera podemos enfrentar la encrucijada de un modelo económico que genera tal nivel de desigualdad económica con el fin de satisfacer a una élite cada vez más reducida de dueños del mundo?
Considero que no todo está perdido, si bien el modelo asume cada vez nuevas formas de legitimación social, también es verdad que las resistencias se valen también de nuevos medios y estrategias de lucha,  además, es cierto también que cada vez más personas adquieren consciencia de los daños del capitalismo, y por ello, me gustaría recuperar aquí la idea de Anderson respecto a las lecciones que debemos aprender del neoliberalismo, y en este caso, quiero recuperar la tercera lección,
No aceptar como inmutable ninguna institución establecida. Cuando el neoliberalismo era un fenómeno menospreciado y marginal, durante el gran auge del capitalismo de los años cincuenta y sesenta, parecía inconcebible al consenso burgués de aquel tiempo crear el desempleo de cerca de 40 millones de personas en los países ricos sin provocar trastornos sociales. Parecía impensable proclamar abiertamente la redistribución de los ingresos de los pobres a los ricos en nombre del valor de la desigualdad; parecía inimaginable privatizar no solo el petróleo, sino también el agua, el correo, los hospitales, las escuelas, hasta las prisiones. Pero, como sabemos, todo esto se demostró factible cuando la correlación de fuerzas cambió con la larga recesión. El mensaje de los neoliberales fue, en este sentido, electrizante en las sociedades capitalistas. Ninguna institución, por más consagrada y familiar que sea, es en principio intocable. El paisaje institucional es mucho más maleable de lo que se cree.[10]
Entonces, ante el panorama desolador que nos muestra el sistema capitalista, debemos recordar que es un modelo transitorio, y que la clave para combatirlo está en las luchas de los sectores oprimidos –la gran mayoría- pues somos nosotros quienes debemos siempre mirar al horizonte, creer en la posibilidad de otros mundos y no renunciar a esa idea a pesar de lo difícil que parezca seguir. Para algunos teóricos, el mundo es lenguaje, y por tanto, lo importante es luchar por el sentido del mundo. Así si para los teóricos neoliberales “libertad” significa libertad de opresión y explotación, demostrémosle nosotros la auténtica concepción de libertad, pues
… así como las palabras nos hacen partícipes de la reproducción de la hegemonía y dominación, las palabras también son y deben ser parte de una trama que desafíe esa hegemonía y esa dominación.[11]






[1] Osorio,Jaime, Contrainsurgencia y neoliberalismo, p.203
[2]  El sentido común aparece como una amalgama de diversas ideologías tradicionales y de la ideología de la clase dirigente: el buen sentido. Vid. Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque histórico, María Braun (trad.) 4a. ed., México, D.F, Siglo XXI editores, 1977.p. 20-21
[3] Valenzuela Feijóo, José, Cinco dimensiones del modelo neoliberal, p. 10-12

[5] Cfr. Harvey David, Breve historia del neoliberalismo, La Paz, Ediciones Akal, 2007 p.57 y ss.
[6] Cfr. Osorio, Jaime, Contrainsurgencia y neoliberalismo, p. 202
[7] Anderson, Perry, Balance del Neoliberalismo, Lecciones para la izquierda.  p. 118
[8] Vid. Stolowicz, Beatriz, El “posneoliberalismo” y la reconfiguración del capitalismo en América Latina (2011),p. 13-37
[9] Melgarito, Alma, El derecho como campo de batalla, Tesis Doctorado, Facultad de Derecho, UNAM, 2016, p.197
[10] Anderson, Perry, Balance del Neoliberalismo, Lecciones para la izquierda. p. 124
[11] Melgarito, Alma, op. cit. p. 3

jueves, 7 de mayo de 2015

Vida vs apatía.

Ya me cansé… pero de tener miedo. Estoy harta de enterarme cada vez de más tragedias que azotan mi país.

¿Cómo se pueden destruir los sueños de jóvenes así? ¿Por qué les temen tanto? ¿Qué les da miedo que descubran?

¿Será porque ellos aún no están llenos del miedo que a los más viejos nos embarga?


Ya no quiero llorar más, no quiero temer más. No quiero tener que manifestarme más para expresar mi enorme descontento, arriesgándome a una detención arbitraria.

Cuando era pequeña me emocionaba tanto ver mi bandera, y salí de mi pequeña comunidad, decidida a hacer algo bueno por mi país y por mi gente. Salí con ansias de comerme al mundo, y con un deseo infinito de conocer y aprender muchas cosas para poder ayudar a mis padres y a mi pueblo. Hoy, después de algunos años de haber emigrado de ahí, he cambiado por completo, todo ese optimismo que mi espíritu de niña tenía, se ha esfumado. Lo único que tengo es rabia y descontento, pero sobre todo, impotencia.

 Me siento como una mexicana pequeñita, que no puede hacer nada por salvar las vidas de los demás, que lo único que hace es llorar cada vez que se entera de estas desgracias. Esa emoción que sentía al ver el lábaro patrio, se ha transformado en dolor y descontento.

Siento mucho coraje, porque soy estudiante, porque soy mexicana, pero sobre todo, porque soy humana, y por eso mismo, no puedo entender qué tipo de personalidad macabra puede idear masacres como la reciente de los normalistas, como en Acteal, como en el Charco, como en Atenco, como en el 68. ¡NO LO ENTIENDO! Y no lo entiendo porque a pesar de toda esta rabia que siento, ¡no podría actuar como esos asesinos! ¡No! Eso sería darle la razón a Hobbes cuando habla de la maldad natural del ser humano y honestamente no comparto su pensamiento.

Y me sigo enojando por la indiferencia, por la apatía. Porque veo que esa indiferencia ni siquiera es por miedo, sino que es simple y llana desvergüenza, es el desinterés absoluto por el otro. De otra forma no me puedo explicar la aversión de muchos por estos temas.

Es por eso que a quienes estos temas causan tanto desagrado les cuestiono: ¿por qué les molesta hablar de crímenes como éstos? ¿Incomoda sus “buenas conciencias”? ¿Es mejor hablar de los zapatos de última temporada o de los chismes de la farándula? ¿Eso es más cómodo? ¿Tienen miedo de perder esos bondadosos sueldos que les hacen olvidar su humanidad? ¿Es que creen que ustedes y sus hijos son los únicos que merecen habitar felizmente la tierra? ¿Pues no que Aristóteles dijo que el hombre es un político por naturaleza? ¿Cómo ser político sin humanos? ¿Prefieren recluirse en sus castillos de oro viendo sus pertenencias? ¿Ése es el objetivo de un ser humano? ¿La acumulación de bonanzas económicas? Bajo esa lógica, ¿cómo acumular sin quitarle al otro o dañar a la naturaleza? ¿Hasta dónde? ¿Cuántos muertos más necesitan? ¿Hasta cuándo vamos todos a abrir los ojos?

¡Basta!



domingo, 30 de noviembre de 2014

YO SOY*

Yo soy Raquel, soy Susana, soy Marta
Tu compañera de colegio
Tu vecina
O aquélla que estudiaba con vos,
La delegada de la fábrica
O nada más que alguien que leía a Neruda,
Una equivocación de los de arriba.

Soy esa que sacaron esa noche
De la manzana de tu casa
Iluminada por tantos reflectores
Y tanto despliegue de uniformes e itakas;
O la otra aquélla
Que en las tardes de plaza
Te escuchaba contar de mamaderas
Con tu hijo en los  brazos
Y el de ella en la panza,
Y que un día ya no volviste a ver,
Tampoco preguntaste.
Y soy aquélla, innumerable hermana
Que nadie sabe cómo
Se fue sin dejar rastro,
Ni siquiera una carta
Porque los asesinos rondaban por las noches
Hiriéndonos la vida
Y siempre por la espalda.

Después ya nunca supe
Lo que pasó conmigo ni de qué me acusaban,
Ya solamente el miedo
Era mi última casa
Pero pensaba:
Me acordaba del sol y de los días largos,
De mi abuela, de las calles del barrio
Pero nunca lloraba;
Llorar sí que me hubiera dado miedo,
Era como entregar la última esperanza.

Por eso es que juntaba mis dos manos
Pequeñas y me hacía una cuna
De consuelo y palabras.
Me decía-es un error y se darán cuenta-
-están equivocados.

Nunca se dieron cuenta
O quizás demasiado
Ya que nunca en la vida tuve un arma en la mano
Pero disparo fuerte con ideas y sueños
Que al final he entendido
Son la armas que temen.
Y por eso soñaba, y mis sueños rompían
El día en mil pedazos
Atravesando muros y capuchas
Y humillaciones, vejámenes
Porque los sueños-¿sabés?- Nadie puede pararlos.

Y es así que por eso
De algún modo estoy viva
Y los torturadores no pudieron conmigo
A pesar de matarme y esconder mis pedazos
Enterrando mi riza
Entre cenizas acres.

Por eso cuando a veces
Te veo demorada, parada en una esquina
Apretando los párpados,
O cuando en esas noches de neblina y espanto
andás por Buenos Aires con el amor partido
y las lágrimas corren sin que puedas pararlas,
yo quisiera que sepas
que nunca me han matado;
quisiera de tu mano caminar y contarte
que yo estoy de algún modo
cada vez que me nombran
porque ahora mi casa
es el corazón tuyo y el de los que quedaron.
Y ya no estoy perdida, sangrante y lacerada
Sino que me levanto cada día cantando
Y vivo en la memoria
Del pueblo que no cesa
De recordar la injuria
Y en tus ojos que lloran como si me lavaran.

Si vos ya lo sabías, acordate,
Los hombres nunca alcanzan a destruir los sueños;
Se creen que los rompen
Porque derraman sangre
Y ellos se les escapan
Por un hueco de lápidas.

Por eso no te quedes taciturna
En las calles tragándote la lluvia
Como veneno agrio.
Vení que soy América, soy tu sangre, tus ganas
Y corro en tus arterias con esa fuerza antigua
Con que la historia clama.
Juntas somos la vida, la madre, los hogares
Adonde todavía el fuego no se apaga
Y los hijos aprenden la humana geografía
Y protegen la vida
Del vientre en adelante.

Juntas somos la tierra, el futuro, esa vida:
Enjuágate las lágrimas
Que la esperanza viene con su bandera blanca,
Y un vuelo de palomas
Se estrena por el aire.
YO SOY

* Diana Olivera, Revista Crítica Jurídica No. 19. Año 2001, CEIICH, UNAM.


lunes, 17 de noviembre de 2014

¿CÓMO SE LE PUEDE LLAMAR A ESTO?


A principios de este año, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, emitió su informe anual sobre derechos humanos, donde examinaba el desempeño de aproximadamente 200 países en este rubro.

El senador John Kerry, afirmó en la presentación del documento, que no hablaban con arrogancia, sino con preocupación por la condición humana. Además, se decía orgulloso de que su país fuera uno de los principales promotores del respeto a los Derechos Humanos.

Curiosamente, los países que se destacaron en su dichosa lista como los principales violadores de derechos humanos, fueron todos aquellos que se oponen a sus políticas de intervención, y que en resumen son los principales opositores del régimen norteamericano. [1]

En Asia por ejemplo, E. U. criticó a China por la falta de independencia judicial, a Rusia por limitar la oposición política, y no podía faltar Corea del Norte ni Ucrania en la lista negra. En Medio Oriente, no olvidó a Siria, como uno de los casos más graves.

 Ya por estos lares, es decir, en América Latina, arremetió una vez más contra Cuba, Venezuela y Ecuador:
En Cuba critica el uso de amenazas, intimidación y detención por parte del gobierno para suprimir la libertad de expresión y de asamblea pacífica. En Ecuador cuestiona las cada vez mayores restricciones sobre libertad de expresión tanto en las calles como en los medios, y en particular la violencia e intimidación contra mujeres, niños y grupos indígenas. Venezuela por lo que dice es la concentración del poder en el Ejecutivo y medidas para suprimir las libertad (sic) de expresión de la oposición, y hasta por reportes de homicidios ilegales”.[2]
¿Pero qué les pasa a estos señores? Encima de todas sus estrategias y atrocidades para controlar la geopolítica, ¿todavía pretenden que les creamos ese cuento de que ningún país está tan interesado en la causa de los derechos humanos como ellos? Sólo que sea para destruirlos y así perpetuar su hegemonía.

¿Qué hay con su política antimigratoria, con Guantánamo, con la pena de muerte, con la intervención descarada en la política de otros países, con el tráfico de armas para financiar conflictos, con la intervención de información personal a millones de personas alrededor del mundo y demás?
Haciendo gala una vez de la doble moral que los caracteriza ¿se atreven a culpar al resto del mundo cuando éste ya ha visto por doquier los atropellos que sufren quienes no están de acuerdo con sus políticas manipuladoras e intervencionistas?

¿Con qué calidad moral se atreven a erigirse en justicieros del resto de las naciones? No encuentro forma de llamarle a eso, más que hipocresía inaudita.













[1] http://www.state.gov/j/drl/rls/hrrpt/humanrightsreport/index.htm?year=2013&dlid=220457
[2] http://www.jornada.unam.mx/2014/02/28/mundo/026n1mun

LAS GENERACIONES DE DERECHOS HUMANOS

Existió por ahí una persona a la que se ocurrió preparar una clasificación de los derechos humanos para una de sus ponencias, sin imaginar que ello trascendería a tal grado la doctrina de los derechos humanos, hasta generar toda una fiebre de creación de generaciones de ellos, tan es así que se habla actualmente de derechos de cuarta o quinta generación. Esa persona fue Karel Vazak, quien en 1979, como director del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo, preparó una reflexión sobre la creación de estos derechos. Posteriormente, confesó dicho autor que se inspiró para su discurso en la bandera francesa, y en el lema de su revolución: Libertad, igualdad y fraternidad” sólo que cambiando la última por solidaridad.

Es así que según su teoría, existen tres momentos o mejor dicho, tres generaciones de derechos humanos.

La primera generación se refiere al surgimiento de los derechos individuales, civiles y políticos o derechos de libertad, y marca como fecha de inicio de ellos a la Revolución Francesa, en 1789. Ello como consecuencia del surgimiento también de dos grandes postulados, el liberalismo económico y el político; el primero relativo a la libertad de mercado y la no intervención estatal y el segundo a la tutela de cuatro derechos fundamentales: la vida, la libertad, la seguridad y la propiedad.

Desgraciadamente, la excesiva libertad económica provocó una serie de desigualdades entre los miembros de la sociedad, ya que el Estado no participaba en la vida económica, y ello propició mejores condiciones de vida sólo para un reducido grupo de individuos, en detrimento de los intereses del resto de la sociedad.[1] Afortunadamente, llegó Marx junto con Engels a criticar dicha situación, y a proclamar la necesidad de un cambio, hecho que derivó en el surgimiento de la generación siguiente.

La segunda generación o de los Derechos económicos, sociales y culturales (DESC) o derechos de justicia, marca como fecha de inicio por algunos autores la Constitución de nuestro país de 1917, ya que ésta fue la primera de sus equivalentes en incluir los derechos sociales, de protección al trabajo y a los campesinos. No obstante, antes de ella, ya se había hecho alusión a estos derechos, por ejemplo, la Doctrina Social de la Iglesia Católica fue la primera en esbozarlos[2]. También el Canciller alemán Otto Von Bismarck obtuvo la promulgación de una Ley de Seguro Obligatorio por enfermedad, en 1883, sostenido por el Estado. En la Unión Soviética, en 1918, la Declaración de los derechos del pueblo trabajador y explotado, contiene el objetivo de asegurar los derechos económicos, sociales y culturales en la sociedad socialista.

En esta generación podemos colocar: el acceso a los bienes materiales, los derechos familiares, la salud, la educación, la cultura y los derechos laborales.[3]

Por último, la tercera generación, o también denominada de los derechos de solidaridad internacional, se integra por “los derechos de los pueblos” o “derechos de solidaridad y cooperación”, y surgen de la necesidad de cooperación internacional y son posteriores a la Declaración de 1948. Podemos afirmar que consisten en “la autoderminación, independencia económica y política, derecho a la identidad nacional y cultural, a la paz, a la coexistencia pacífica, entendimiento y confianza, a la cooperación internacional y regional, a la justicia social internacional, al uso de los avances de las ciencias y la tecnología, a la solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos, ecológicos, al medio ambiente, al patrimonio común de la humanidad y al desarrollo que permita una vida digna.”[4]

Es importante señalar que no se distingue jerarquía respecto a las generaciones aquí planteadas, todas tienen el mismo nivel, o por lo menos deberían tenerlo.

Bueno, hasta aquí ahora con la descripción de las generaciones de los Derechos Humanos, ya que si bien es cierto, existen teóricos que afirman que han surgido generaciones subsecuentes de los mismos, también lo es, que creemos que las tres generaciones mencionadas contemplan a los derechos fundamentales, las demás a nuestro particular punto de vista, son aspiraciones vanas, superfluas. Por ejemplo el derecho de acceso a internet, ¿Cómo se va a exigir eso en lugares donde no se tiene cubiertos ni los derechos de las primeras generaciones?



[1] Vid. Hernández Cruz, Armando, Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales y su Justiciabilidad en el  Derecho Mexicano, México, IIJ-UNAM, 2010, p.10
[2] Morales Eduardo, Historia Filosófica crítica de los derechos humanos, artículo en proceso de publicación.
[3] Rey Cantor, Ernesto et al. Acción y cumplimiento de derechos humanos, Colombia, Temis, 1997.
[4] Aguilar Cuevas Magdalena, cita en Hernández Cruz, Armando, op. cit., p.13.