La postura iusnaturalista
respecto a la fundamentación de los derechos humanos, como ya aludimos en al
artículo que antecede, se refiere a que éstos provienen de la naturaleza
humana, de la condición propia del hombre, de su dignidad. Es por ello que en
este rubro nos gustaría hacer alusión al concepto de dignidad humana, tomando
en cuenta el punto de vista de Santo Tomás de Aquino.
Antes que nada, es necesario
advertir que este autor, era filósofo, pero sobre todo teólogo; por ello, no
desvincula su concepción de dignidad de Dios, tal y como lo haremos ver más
adelante.
Si bien Santo Tomás de Aquino no
se refiere concretamente al concepto Derechos Humanos, sí lo hace respecto a
los derechos naturales del hombre, a los que concibe como derechos innatos del
hombre, ínsitos en su propia naturaleza. Es por ello que algunos autores como
Massini o Kalinowski, consideran que existe una evidente coincidencia entre
aquella concepción y la más reciente sobre los derechos humanos, y que incluso,
en Santo Tomás gozan de un campo semántico más rico.
Para este gran teórico, los derechos naturales
tienen su principal fundamento en la dignidad proveniente de la naturaleza
humana, y a aquélla la considera vinculada a la noción de persona. Por ello,
afirma que “la persona es lo más digno de
toda la naturaleza”[1],
es perfección ontológica, se refiere básicamente a la naturaleza racional,
pensante y volitiva, propia del hombre: “Ya
que es de gran dignidad subsistir en la naturaleza racional, por eso todo
individuo de naturaleza racional se dice persona”[2].
Además, dicha naturaleza le da superioridad sobre todas las demás criaturas
irracionales.
Ahora bien, concretamente, en
santo Tomás dignidad implica cierta bondad, perfección y jerarquía que se basa
en el ser personal del hombre. El ser más digno para este autor es Dios, y es
él quien da al hombre la suya. Los otros seres que no tienen espíritu, se
subordinan a su vez a la naturaleza del hombre, ya que éste tiene más
perfección en su naturaleza y en su fin.
Observemos que según este autor
la dignidad del ser humano se encuentra subordinada a Dios, y supraordinada
respecto a los demás seres. No obstante,
y aquí nos gustaría enfatizar, que respecto a los otros seres de su misma
naturaleza, es decir, respecto a los demás hombres, su naturaleza se encuentra
coordinada. Al respecto, Santo Tomás afirma que no hay esclavos por naturaleza,
sino que éstos han sido hechos así por los demás hombres. Algo similar ocurre
en el caso de la mujer, cuando enfatiza que por su naturaleza, ésta es igual al
hombre, sólo que por el marco histórico ha sido considerada como dependiente y
ligada a él.
Como conclusión, me gustaría
concluir con la concepción de dignidad de Beuchot, quien retoma a su vez la
concepción del Aquinate:
“En definitiva, la naturaleza humana racional y libre, en la que reside
la dignidad del hombre, da al ser humano el derecho fundamental de realizar su
finalidad, su destino. Es el derecho de alcanzar la plenitud de su propia
esencia.”[3]
No hay comentarios:
Publicar un comentario